Oveja Mansa
Hace ya meses que tenÃa pendiente escribir algo sobre Oveja Mansa (Bellwether en el original), de Connie Willis, que tiene esa manera tan natural y a la vez de friki de escribir que me vuelve loca.
Creo que al común de los mortales nos pasa que cuando nos obsesionamos con las crisis de creatividad, con tener una idea salvadora, con la manera de expresar lo que queremos decir en ese vital último párrafo, nos ataca a veces la horrible certidumbre de que no lo vamos a conseguir jamás.
Algo parecido sufre la protagonista de este libro, una socióloga experta en modas que trabaja en un Instituto de investigación y que trata en vano de encontrar el origen de la moda femenina del pelo corto.
Como se explica en el libro, los grandes logros cientÃficos o al menos las ideas que conducen a ellos muy a menudo llegan por casualidad. Se citan numerosos ejemplos de cientÃficos que hallaron la inspiración clave para sus logros cogiendo el autobús, tomando el sol en el huerto, bañándose… en general realizando una actividad que nada tenÃa que ver con su campo de investigación.
Este es el primer punto tranquilizador al que llega la protagonista. Lo siguiente en ser descubierto son los beneficios de la investigación interdisciplinar, carácter premiado además por una misteriosa y cuantiosa beca que el Instituto ansÃa conseguir por encima de todo. El Instituto por cierto, es multidisciplinar que no es lo mismo que albergar investigaciones interdisciplinares. Hay departamentos para multitud de disciplinas pero todos trabajan en la suya propia sin mezclarse más que en los ejercicios de terapia de grupo de las reuniones organizadas por la dirección para aumentar la productividad.
Esas tediosas e inútiles reuniones que no sirven sino para aprender a no decir nada con muchas palabras vacÃas y gastar mucho papel, no son evidentemente suficiente para que haya verdadero contacto interdisciplinar.
Cuando este contacto surge de verdad de manera azarosa entre la protagonista y un biólogo del Instituto, empieza a vislumbrarse el éxito no sólo del trabajo interdisciplinar sino también del carácter clave que tiene la existencia de lugares de encuentro-descanso entre personal de distintos departamentos en las empresas y centros de investigación.
Es la idea desarrollada por Andrés Durán para el Centro de Inteligencia Artificial de Concepción (Chile) pues él sabe como nosotros que en el encuentro y la conversación es donde surgen las grandes ideas y los mejores proyectos.
A través de la trama de este libro Willis suelta sin parar pequeñas perlas crÃticas acerca del funcionamiento de las modas, desde los best-sellers a los hábitos relacionados con la salud y mostrando hasta que punto las modas ideológicas o sobre hábitos saludables por ejemplo, pueden volverse (más o menos temporalmente) verdades absolutas que los colectivos fanáticos de las mismas consiguen convertir en leyes absurdas que sólo restringen las libertades.
Interesante y sobre todo divertÃsimo.
El por qué del tÃtulo… bien, es el ‘eureka’, el por qué de todo, asà que mejor no decir mucho más.
Muy recomendable.


1
juan gonzalez
Miércoles, 8 de Agosto de 2007 | 12:01 pm 12:01 pm
Corro a hacerme con él. Gracias MarÃa.
2
Andres Duran
Jueves, 9 de Agosto de 2007 | 2:28 pm 2:28 pm
Asi es querida MarÃa, cuando menos lo esperamos puede surgir la inflexión que permita un cambio disruptor de prácticas. Sin embargo te aseguro se potencia en el encuentro distendido y en la coversación. Los nuevos Business Center ya son las Terrazas no?
Un abrazo…
3
MarÃa
Jueves, 9 de Agosto de 2007 | 5:38 pm 5:38 pm
Asà es Andrés, el nuevo modelo surgido del deseo y la necesidad