A desalambrar

(ya nos comimos la alambrada)

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Cualquier sociedad que renuncie a un poco de libertad para obtener algo de seguridad, no se merece ni libertad ni seguridad, y acabará perdiendo ambas.

Benjamin Franklin


yo

El hombre que iba a los entierros

Julio 24th, 2006 by María

Posted in la mochila, haciendo autoestop en una galaxia en guerra |

ObservandoUn hombre solitario trabaja de estibador en un pequeño puerto de Sicilia hasta que en medio de una terrible tormenta un cabo suelto le corta de cuajo una pierna.

Inhabilitado se dedica a observar el día entero los movimientos del puerto hasta que éste deja de ser parada de las grandes líneas y sólo quedan los pescadores locales.

entierroEntonces el ex-estibador traslada el observatorio a un guardaruedas del centro del pueblo. Un día pasa un cortejo fúnebre y sin saber muy bien por qué se une a la comitiva.

Así, comienza su extraña costumbre de asistir a todos los entierros del pueblo sin perderse uno, aún a riesgo de dislocarse la cadera cuando hay varios en un mismo día en diferentes puntos de la localidad.cementerio

Con su vida entregada a esta costumbre, llega la desesperación cuando pasan los días sin ningún sepelio, pero pronto llega algún paisano amable a tranquilizarle: parece que a fulanito el cura le ha dado la extrema unción o dicen que el hijo de menganito que tuvo el accidente no pasa de mañana

Un día nuestro protagonista no acude a un entierro y el hijo del fallecido se ofende (como es de esperar) profundamente así que va a buscarle para pedirle explicaciones y se lo encuentra a punto de morir tras un accidente doméstico.calavera

Así surge en el pueblo la leyenda de que este hombre se salvó de la muerte por obra y gracia de todos los muertos a los que acompañó en su último paseo.

unmesconmontalbanoEste es más o menos el planteamiento de uno de los cuentos cortos de Andrea Camilleri protagonizado por el comisario Montalbano que el autor reúne bajo el título Un mes con Montalbano.

Este cuento, tiene para mí la pega, como muchos otros del libro, de un final triste pero no digáis que con este planteamiento no merece la pena y que este tipo de cosas sólo ocurren en el Mediterráneo y sólo aquí y para los de aquí, resultan tan entrañables como perfectamente creíbles.

Otro de los cuentos trata, como muchos episodios de Camilleri, sobre las dos familias mafiosas de Vigàta, el pueblo del sur de Sicilia donde se desarrollan las novelas. En este caso cuenta como las dos familias se han estado matando entre ellas durante años en la búsqueda continua del empate. En el momento en el que las dos familias estaban empatadas a muertos se pactaba automáticamente una tregua.corleone

Pero un día la tregua se rompe. La familia afectada responde matando a un miembro de la segunda familia que asegura no saber nada de la primera muerte a pesar de que lleva su sello, así que responde a su vez con un nuevo ataque.

Esta a punto de estallar una cruenta guerra entre las dos familias cuando Montalbano las reune para contarles que el primer asesinato fue cometido en realidad por la mujer de la víctima, no recuerdo si por celos o para fugarse con su amante, haciendo que pareciera un crimen de la mafia para librarse de la investigación.

Este fin de semana en una de las tradicionales y maravillosas pisci-wifis de Rosa le hablé del cuento a Moeh y éste me contó que eso había sucedido de verdad, no en Sicilia pero sí en Italia y que él lo había leído en el periódico. sicilia

No nos sorprendió a ninguno y seguramente Camilleri lo escribió antes de que sucediera de verdad sin que la culpable se inspirara necesariamente en el cuento.

La fantasía de Camilleri es así. Oyes a los personajes cuando lo lees (siempre que le pongas acento italiano), saboreas su comida cuando comen y nada de lo que hagan te parecerá fantasía es más, te dará siempre la sensación de haberlos visto antes en alguna parte.

5 Responses

  1. David de Ugarte Says:

    Los mediterráneos somos así. Pero tampoco hay que engañarse, ésto no es idílico y a veces nuestra crueldad no tiene límites.

    Observa la foto:
    http://www.elpais.es/recorte.php?xref=20060724elpepunac_1&id=SCO200&type=Ies&img=Zapatero_jovenes_israelies_palestinos.jpg

    Sí, es lo que parece, dirigentes juveniles palestinos e israelíes han regalado un Lladró al presidente. ¡¡Un Lladró con palomita, niña con pamela y floripondio!! Para que luego digan que la crisis de MedioOriente no supone ninguna amenenaza para nosotros… ¿Hay amenaza más clara? ¿Te imaginas un spam masivo de Lladrós sembrando el pánico por el país?

  2. Rosa J.C. Says:

    Hey, y eso que ni hicimos karaoke. Tenemos que repetir este verano.

  3. daniel Says:

    UN mes con Montalbano es genial, y Montalbá siempre anda ahí, entre la alegría y el dolor, y cuando quiere puede ser un bicho de categoría…

  4. Moeh Says:

    Me acuerdo de unos detalles más: al marido en cuestión (era un millonario) lo acribillaron en su coche a la salida de un parking; la mujer le envió unas cartas en las que parecía que la mafia le reclamaba dinero…y todo era porque él se había ido con otra…Al final el plan se descubrió…

  5. » Cosas de las que se entera uno en Cerdeña deUgarte.com Says:

    […] Y entre noticias y días de playa, voy mediando ya La vampa d’agosto, la última novela de nuestra querida serie de Montalbano. Acaba de salir en Italia y está en todos lados. A ver si hoy encuentro La luna di carta, el título anterior que tampoco ha sido traducido todavía al español. […]

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