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    Archive for Febrero, 2006

    Conferencia palmera.La culpa

    Con un poco de retraso, inicio breve crónica de la conferencia a la que asistimos el viernes pasado (perdón, el anterior, que no consigo nunca continuar con este post) en Santa Cruz de La Palma titulada El fin del petróleo barato. La Palma ante los retos del siglo XXI.

    Por diversos motivos, tenía muchas ganas de asisitir a esta conferencia y desde luego, es un tema candente que nos afecta a todos.

    No pudo resultar más decepcionante. Para un análisis ejemplar teneís el post de David, uno de los mejores de los últimos tiempos.

    El plato fuerte del acto era la conferencia El fin del petróleo barato a cargo de Pedro Prieto, vicepresidente de AEREN. Moderaba Fernando Bullón, también de AEREN y meteorólogo del aeropuerto de La Palma e intervinieron de forma mucho más breve José Izquierdo(Consejero de Nuevas Tecnologías del Cabildo insular), Mauro Fernández y José Ignacio Gafo (coordinador del plan energético canario).

    La intervención de estos dos últimos estuvo bien. Hablaron de la historia de la generación de energía en la isla, de la situación presente y de los proyectos para el futuro. Esta fue la única parte salvable del acto y sin embargo era la que en principio menos nos llamó la atención.

    La charla de Pedro Prieto, que era lo que más nos interesaba, nos dejó atónitos, enfadados y planteándonos abandonar el acto en el descanso, algo que nos habría ahorrado más disgustos.

    Prieto se pasó del tiempo previsto para su ponencia sin que le diera tiempo aún así a terminarla, a pesar de lo cual el discurso era excesivamente simple, mal elaborado, mal expuesto, con gráficos (mostrados como prueba) de hace dos años (incluso uno de 1997) y con un montón de datos y palabrería únicamente para transmitir (repitiendo sin cesar) que el petróleo se acaba irremediablemente dentro de relativamente poco tiempo, que nuestra dependencia de él es brutal y absoluta y que no hay más que hacer fuera de reducir el consumo de energía todo lo posible antes de suprimirlo del todo.

    Este señor tenía el aspecto de un profesor de instituto cualquiera, o quizás de administrativo o comercial, de un padre de familia como los que vemos a diario por la calle. Pero detrás de esa imagen corriente, se ocultaba el espíritu de un predicador de esos que tienen canales de Tv en EE.UU. y nos hacen tanta gracia.

    Lo que realmente nos asustó es que el mensaje tenía su público, allí mismo en la sala de conferencias de Caja Canaria en Sta. Cruz de la Palma.

    Cuando se abrió el turno de preguntas, la primera fue una petición de ‘respuestas-soluciones’ pero no referidas, como sería lógico pensar, a soluciones energéticas sino a qué se puede hacer con este mundo de perdición consumista, que se puede hacer con nuestros hijos, educados en un entorno de compras, cacharritos… es decir en un mundo de progreso y comodidad.

    No fue la única. Todas las intervenciones del público eran así por lo que la conclusión general fue que la única salvación posible (para la que quizás ya no estemos a tiempo) es la de volver atrás ya no años sino siglos, eliminando incluso el turismo y pasando a vivir de nuevo de la agricultura. Así de fuerte.

    Ya no es sólo que la solución sea suicida e inviable, es que además les era imposible entender que en muchas partes del mundo, ese progreso que ellos rechazaban como diabólico significa llegar a unos mínimos en algunos casos, significa llegar a gozar del bienestar que ellos han tenido y siguen teniendo y por el que se sienten tan culpables.

    ¿Al final va a ser eso? ¿Se sienten culpables por ser felices, por el gusto de aumentar el armario, de hacer un viaje chulo o por poner la calefacción al mismo tiempo que el ordenador y la cadena de música?

    Eso parece.

    Que el Progreso nos proteja.

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